martes, 24 de enero de 2017
La piel que no habito
Necesito encontrarme en esta piel extraña en la que habito. Desconozco el rumor que estos pies producen al caminar, ya no siento esta piel que me cubre como mia, ni el reflejo que me devuelve el espejo cada día. Me busco en los recovecos de esos ojos distantes y frios y no me hubico. no se quien es esa persona que me duelve la mirada, fria, herida y distante en el espejo cada mañana. no encuentro el origen de esa melaconlia que me abraza y me susurra al oido nanas del desepero en las noches de tormenta, mientras mi alma tirita al compas de la fria lluvia.
Un grito de desesperado lucha por salir de mi, rompiendo mi garganta, tratando de derribar los mil muros imaginarios que me atrapan en mi prisión pero no logra abrirse paso entre mis labios y me ahoga y me roba el aire lentamente mientras imovil permanezco, mientra existo en esta rutina de desacerme poco a poco, lanzando trozos de mi alma al vacio, lanzando los pedazos de mi corazon al fuego del desaliento que alimenta mi tristeza.
Ya no se que siento, o que quiero. Solo vago a la deriva en un oceano nuevo, donde los rostros del ayer ya no están y los rostros del mañana solo son meras ilusiones.
Busco la salida a este ser sin ser, a esta vida sin vida y no la encuentro, solo quedan las viejas y oxidadas cadenas que me atan a otra vida en la que no vivo, a otro cuerpo en el que no habito.
Y las llaves de la vida que no quiero se confunden con las de la vida que si quiero y que no alcanzo.
Me busco en las memorias de otras vidas y otros tiempos y no me encuentro. Solo tengo el recuerdo de la risa y otros tiempos
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